Las relaciones sentimentales entre hombres son complicadas
- Publicado por Israel Mendoza Torres
- Miércoles, Julio 1, 2009
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El amor como vacuna ante los conflictos más inhóspitos, ha demostrado que no es lo único que debe poseer una pareja. El homosexual trae consigo muchos conflictos desde su infancia; y el vivir o mantener una relación con otro hombre puede generar otro conflicto ante una sociedad homofóbica. Pero como todo, tiene solución.
Rodrigo fue dándose cuenta que algo pasaba cuando veía a los chicos, sí, los de su propio sexo. Y es que cuando todo comenzaba a aclararse en torno a sus atracciones, era porque su mejor amigo le encantaba, no como la amistad que habían forjado, sino como algo más; pero jamás pudo decírselo.
Pues no era ni el tiempo, ni el momento, ni el lugar, ni la época indicada para decirle que lo amaba.
Giremos nuestra historia hacía los años 60, 70 y 80, en donde la homosexualidad era aún más reprimida que hoy en día. Y así hay muchas historias que se dibujan bajo las tintas de nuestros propios destinos, antes o ahora.
El caso es que no es fácil salir del clóset, aunque para muchos es muy sencillo decir “no le saques, quiérete a ti mismo, no hagas lo que los demás quieren que hagas”, lo cierto es que cada ser humano, cada individuo, cada hombre es distinto, su entorno en donde se desenvuelve es totalmente desigual al del resto de la población.
¿Cuántas veces no nos hemos sentido atraídos, en algún momento de nuestras vidas, del hombre equivocado?
Muchos hemos pasado por esas disyuntivas; ¡en qué aprietos nos coloca el amor! —aunque he de decir que todo eso nos va enseñando diversas cosas, nos alecciona—.
Y esa represión ante lo que sentimos es muy grande. Por ejemplo, en México, hay lugares, sociedades o comunidades (como quieran llamarles) que no solo desprecian el ver que dos hombres o dos mujeres estén tomados de la mano —y más aún que sellen su relación con un beso en público—, sino también han asesinado ante éste escenario que han denominado como ‘antinatural’, sí, a la homosexualidad. Y es ahí donde siempre nos surge la interrogante ¿qué les importa lo que haga con mi cuerpo y mis sentimientos?
La respuesta es muy sencilla, pero compleja a la vez, la educación; y es que entre más informado estés no existirán lagunas que generen odio ante lo desconocido. Entre más sepas, más abierto de mente estarás ante lo diverso que no siempre es malo, como es el caso de la diversidad sexual.
Hace ya unos meses atrás leía, en ésta misma agencia, la noticia de que habían asesinado a un niño de escasos 8 años de edad, porque los vecinos o los que lo atacaron lo vieron ‘raro’ y ellos no toleran que en su barrio hubiera gays, compartiendo el mismo camino. ¡Hasta dónde hemos llegado! Hay personas que prefieren que su hijo sea un ladrón o que le sea infiel a su esposa, pero jamás a un homosexual. Para muchos el tener a un homosexual en casa es cuestión de deshonra y vergüenza y a costa de lo que sea tratan de ‘curarlo’ —pues ellos creen que es una enfermedad; algo realmente ignorante—.
En mi caso, me parece que es injusto el permitir que los novios conformados por un hombre y una mujer puedan demostrar un público lo que son; mientras que los homosexuales, simplemente no, porque “¿qué van a decir los vecinos, los amigos, los tíos, abuelos, los compañeros de trabajo, etcétera?”.
Es verdaderamente algo estúpido y egoísta que crean que dos hombres no puedan enamorarse, y mucho menos formar un hogar, es un real letargo en la forma de pensar de muchos en el mundo.
Estoy convencido de que el homosexual no busca la aceptación de nadie, simplemente el respeto, como derecho y obligación de todo ser humano, aceptación no buscamos, porque nadie es nadie para aprobar con quién “debemos” de entablar una relación sentimental y sexual, simplemente lo que necesitamos de la sociedad es lo que merecemos por ley humana: respeto.
Y si a ésta discriminación por la que solemos pasar muchos en algún momento de nuestra vida le sumamos la que sufrimos cuando decidimos entablar una relación de pareja, es aún más complejo y arduo.
Sin embargo, el amor entre personas del mismo sexo es una realidad —no solo en nuestros tiempos, sino de épocas pasadas—, y para ello tiene que haber características esenciales para lograr esa estabilidad.
El amor en pareja un reto más
El amor entre dos hombres existe —y yo soy uno de esos millones de testigos que habemos en todo el mundo—. Y es ahí cuando no solo el amor es el arma ante estos conflictos cotidianos (discriminación social) en nuestro andar de la vida; también está la tolerancia, el apoyo, la comprensión y comunicación entre la pareja homosexual.
El amor es lo más valioso que puede sentir el ser humano; es el que nos hace vender muchos obstáculos. Pero también la TOLERANCIA cuando uno de los dos no se ha decidido a salir del ‘clóset’ (aunque podríamos hacer en ciertas contradicciones, porque cómo nos daría gusto el saber que no tenemos que escondernos de los demás porque no lo saben).
Asimismo, el APOYO para que la relación siempre esté en equilibrio y ambos sepan que pueden contar uno con el otro.
De igual manera, la COMPRENSIÓN funge como un papel importantísimo dentro de la relación, pues las vidas no siempre son similares (aunque tengamos compatibilidad); todos nos desenvolvemos de distinta forma y es ahí donde la comprensión nos hace estar más en confianza, más tolerantes con nosotros mismos y con el hombre que amamos.
Y la COMUNICACIÓN, como pieza fundamental dentro de cualquier relación sentimental de pareja. Con ella se evitaran muchos malos entendidos que pudieran surgir en determinado momento. El mantener una buena comunicación hace que todo fluya de una forma más sencilla; además que nos prepara para imprevistos que pudieran llegar a poner a temblar la relación.
Yo soy fiel demandante de que el AMOR no está en el corazón, está más allá de lo que nosotros pudiéramos pensar. Sin embargo, hay piezas sueltas dentro de éste rompecabezas de nuestra vida que hay que ir armando.
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